
De Benedicto XVI a León XIV: una Iglesia distinta para una España distinta
La comparación con las anteriores visitas papales ayuda a comprender la evolución. La España que recibió a san Juan Pablo II en 1982 era una sociedad recién salida de la Transición, con una Iglesia todavía muy presente en la vida familiar, educativa y territorial. Existía secularización política, pero persistía un fuerte catolicismo sociológico. En 2011, España era una sociedad plural, secularizada, con un fuerte anticlericalismo en algunos sectores. Sin embargo, conservaba una importante capacidad de movilización católica. Aquella Jornada Mundial de la Juventud reunió a millones de jóvenes -aunque muchos vinieron de afuera- y constituyó una demostración pública de que el catolicismo juvenil seguía existiendo, organizado y con vocación internacional.

Frutos de eternidad
Para transmitir el primer anuncio, la experiencia ha enseñado que, primero, es necesario mirar nuestra vida y, en oración, examinar aquel camino de fe en el cual Dios se ha acercado a nosotros y nos ha permitido encontrarnos con Él. No es posible hablar de aquello que no conocemos, aunque sea solo en parte.

La IA y la civilización del amor
Resulta iluminador que León XIV actualice el mensaje de la Doctrina Social de la Iglesia. Su encíclica es un aporte no solo a los creyentes sino a líderes políticos, educadores, instituciones educativas y a la juventud misma. El Papa habla con objetividad y equilibrio de las ventajas de la IA como la inmediatez para brindar y ordenar información. Nos recuerda eso sí, que no puede pensar, discernir por nosotros ni mucho menos darnos orientaciones morales o psicológicas.

La marca del nombre como resistencia a la pérdida
Ser nombrados es una forma de existir para otro; y la esperanza última consiste en creer que nuestro nombre permanece pronunciado incluso cuando todo lo demás se pierde.

San Francisco y los animales
Es el planteamiento de una ‘fraternidad creatural’, renovador dentro del catolicismo, el que resulta tan destacable en la espiritualidad de San Francisco de Asís. Este año se cumplen ocho siglos
