Revista

¡Compártelo!

Sed de Dios en un mundo saturado

En el paisaje cultural contemporáneo observamos un repunte de la fe. Un repunte que sale de los muros de los templos, las estructuras rígidas y los discursos netamente doctrinales o moralistas. El anhelo de eternidad sigue latente en el corazón humano cuando algunos creían que la fe debía relegarse al ámbito privado y, en el debate público, esta pretendía ser sepultada por la razón científica, la técnica o la autonomía individual. Y en medio de un mundo de hiperconexión, inmediatez y donde los niveles de estrés y problemas de salud mental siguen en ascenso, hay jóvenes que se preguntan por el sentido de la vida e inician un itinerario de búsqueda en el que hallan en Dios una respuesta a sus inquietudes. 

Como dijo Antonio Banderas en su discurso ante el Papa León XIV durante su visita a España: “La relación entre la Iglesia católica y el arte no solo ha sido fructífera, sino decisiva para la historia cultural de la humanidad, teniendo en Jesucristo a la figura más representada a través de los siglos, símbolo permanente de paz, amor, sacrificio y misterio”, relación que en pleno siglo XXI repunta y toma un nuevo rostro.  

¿Cómo acercamos la fe a las personas? La fe que está apareciendo en las letras de la música pop, en las estéticas híbridas, en lenguajes no confesionales, en las experiencias de voluntariado y la vida académica. Otras veces acontece en el silencio y la transformación interior de una peregrinación, en una lectura compartida que abre espacio a un diálogo profundo entre académicos. Una fe que florece de manera humilde, encarnada y dialogante. 

Las investigaciones y columnas de opinión de las siguientes páginas muestran que la fe reaparece en medio de muchos sucedáneos buscan saciar parcialmente ciertas inquietudes, pero no brindar esa “agua viva” que le ofrece Jesús a la mujer samaritana (Cfr. Jn. 4, 1-42) y que nos ofrece también a nosotros para calmar nuestra sed de infinito. Presentamos testimonios de jóvenes que, aun sin haber crecido en hogares creyentes, descubren en la Iglesia un espacio de encuentro, acompañamiento y sentido. Resaltamos expresiones artísticas que invitan a una escucha contemplativa y también prácticas espirituales diversas que revelan anhelos como una amistad sincera, una súplica que se eleva hacia lo alto, un llamado a lo trascendente, a servir y hacer el bien. 

Como la universidad —y, en particular, a la Pastoral UC— esta tendencia nos interpela. ¿Cómo acompañar estas búsquedas? ¿cómo ofrecer una experiencia que no reduzca la fe a una emoción pasajera, que no la encierre en una lógica meramente intelectual ni mucho menos en una propaganda ideológica? ¿cómo anunciar el Evangelio en un tiempo en el que la Iglesia ha perdido tanta credibilidad tras casos de abusos, clericalismo y malos testimonios? ¿cómo despertar en los jóvenes esa sed profunda —la misma que experimentó la mujer samaritana— de verdad y de bien?  

Los invitamos, pues, a adentrarse en estas páginas que buscan abrir conversaciones, acercarnos al fenómeno de la fe en la cultura sin triunfalismos, pero con esperanza, y reconocer que Dios sigue manifestándose en muchos corazones que se encuentran con Él y lo transmiten de manera novedosa y creativa.  

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Artículos relacionados

Contáctanos

Déjanos tus datos y luego nos pondremos en contacto contigo para resolver tus dudas.

Publica aquí

Te invitamos a ser un generador de contenido de nuestra revista. Si tienes un tema en que dialoguen la fe y la razón-cultura, ¡déjanos tus datos y nos pondremos en contacto!

Suscríbete

Si quieres recibir un mail periódico con los contenidos y novedades de la Revista déjanos tus datos.