
Con León XIV ha reaparecido el nombre papal de León, evocando a uno de los pontífices que con claridad supo leer los signos de los tiempos. León XIII emergió como una figura central del magisterio contemporáneo, cuyo legado eclesial y doctrinal continúa ofreciendo claves interpretativas para la relación entre fe, sociedad y justicia.

León XIII nació en 1810 en el seno de una familia noble del ámbito rural italiano, bajo el nombre de Gioacchino Pecci. Ordenado sacerdote en 1837, fue reconocido desde temprano como un teólogo y humanista de amplia formación cultural. Durante la década de 1840 se desempeñó como nuncio y delegado apostólico en Bruselas y, posteriormente, en Londres, experiencia que le permitió un primer acercamiento a la problemática social derivada del desarrollo industrial, cuestión que marcaría de manera significativa su futuro pontificado1. El abundante corpus epistolar que mantuvo con diversos intelectuales durante su episcopado en Perugia (1846-1878) permite observar su sostenido interés por los desafíos del mundo moderno, preocupaciones que también se reflejaron en sus cartas pastorales diocesanas.
El 20 de febrero de 1878 fue elegido Pontífice el cardenal Pecci, quien desde el inicio de su pontificado manifestó gestos de alto contenido simbólico. En la tradicional bendición impartida desde el balcón de la Basílica de San Pedro tras el Habemus Papam, León XIII optó por omitir la bendición pública, en señal de protesta frente a la denominada Cuestión Romana, contexto en el que los Estados Pontificios permanecían en disputa con el Reino de Italia luego de su anexión y de la consecuente negación del poder temporal del Papa.

El prolongado pontificado de Pío IX, predecesor de León XIII, supuso un progresivo aislamiento de la Iglesia frente a los problemas del mundo contemporáneo caracterizados por el ultramontanismo y en un contexto marcado por la consolidación de las nuevas repúblicas, el avance del anticlericalismo y la emergencia de ideologías y fenómenos políticos como el socialismo y el comunismo, así como por las disputas internas en torno a la relación entre modernidad y tradición. En contraste, el programa pontificio de León XIII se orientó a una rápida adecuación a la sociedad contemporánea, asumiendo de manera explícita el desafío que representaba la crisis de la modernidad.
A lo largo de sus veinticinco años de pontificado, el magisterio de León XIII se articuló como un proyecto global orientado a consolidar a la Iglesia como guía moral en el mundo contemporáneo, integrando de manera sistemática tres dimensiones fundamentales: la cultura, el orden político de los Estados y la realidad social. En esta perspectiva, buscó ofrecer un sustento sólido, desde la razón y la fe, tanto al clero como al laicado. Mediante la encíclica Aeterni Patris, promovió una renovación intelectual de carácter científico en las facultades eclesiásticas y en las universidades católicas. Asimismo, impulsó por primera vez la apertura del Archivo Secreto Vaticano2 para investigadores e historiadores, fortaleció los estudios bíblicos a través de la encíclica Providentissimus Deus de 1893 y adoptó una posición de tolerancia religiosa al sostener que la Iglesia no condenaba a los gobiernos que reconocían la coexistencia de diversos cultos en el marco de los Estados modernos3.
«La Iglesia y sus pastores no odian la verdadera y sólida ciencia, tanto de las cosas divinas como de las humanas, sino que las acogen, las favorecen y las fomentan con amor».
León XIII, Fundación del Osservatorio Astronomico Vaticano, 18914.

Si bien la encíclica Rerum novarum ha sido tradicionalmente destacada como el instrumento que permitió a la Iglesia visibilizar y enfrentar la realidad obrera surgida de la modernidad industrial, el pontificado de León XIII desplegó una acción más amplia y estructural. Una expresión significativa del interés de León XIII por el continente americano fue la convocatoria y realización del Concilio Plenario de América Latina que constituyó un hito decisivo, al articular por primera vez una reflexión pastoral de alcance continental que no solo buscó uniformar criterios doctrinales y disciplinarios, sino también integrar las particularidades históricas y sociales de las Iglesias americanas en el gobierno eclesial. A través de la participación directa de los obispos del continente, entre ellos diversos representantes del episcopado chileno, León XIII promovió una escucha activa de las necesidades locales, tal como lo expresó al presentar los decretos conciliares al afirmar que “nadie mejor podía conocer las necesidades de sus Iglesias que aquellos designados por el Espíritu Santo para gobernarlas”5. De este modo, el pontífice no solo reforzó la colegialidad episcopal, sino que también sentó las bases para una comprensión más situada y corresponsable del gobierno eclesial en América Latina.
Finalmente, el pontificado de León XIII puede comprenderse como la articulación de un proyecto eclesial de amplio alcance que dio origen a la doctrina social de la Iglesia, concebida como un programa magisterial de proyección continua y orientado al respeto de la dignidad del ser humano y a su formación6. En este horizonte, la encíclica Rerum novarum de 1891 expresó de manera particularmente nítida una perspectiva que afirmaba que “para renovar el orden social es preciso renovar las almas”7, principio que orientó una reflexión eclesial más amplia sobre la cuestión social. A la luz de los profundos cambios estructurales que caracterizan al mundo contemporáneo, visibles en las dinámicas migratorias, el desarrollo tecnológico y la redefinición de las condiciones laborales8, el legado de León XIII, especialmente su llamado a una organización social más justa, al fortalecimiento del bien común y al compromiso de la Iglesia con una vida digna para todos los sectores sociales, mantiene plena vigencia.
Notas
- Guido Zagheni, “La Edad Contemporánea”, en Historia de la Iglesia (Madrid: San Pablo, 2005), 954.
- Durante el pontificado del papa Francisco, en octubre de 2019 se cambió el título oficial de la institución por Archivo Apostólico Vaticano.
- León XIII, Inmortale Dei.
- “Introducción de las Encíclicas de León XIII”, en Encíclicas pontificias. Colección completa 1832-1959. I Tomo, (Buenos Aires: Editorial Guadalupe, 1959), 214.
- Actas y decretos del Concilio Plenario de la América Latina. (Roma: Tipografía Vaticana, 1906), XV-XVII
- Acción católica de Valparaíso. Circulo de la buena prensa, Restauración del orden social. Encíclica “Cuadrafessimo anno” de S.S. Pío XI (Valparaíso: Editorial U.D.C., 1932), 32.
- C. Van Gestel, La doctrina social de la Iglesia (Barcelona: Herder, 1963), 415.
- León XIII, Rerum Novarum, n°7.



