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Dios como modelo de padre en una época de transición

El retorno del hijo pródigo, Rembrandt (1662)

Nuestro país pasa por un tiempo de cambios a nivel social y cultural. La posmodernidad irrumpió con fuerza en la sociedad, y eso significa transformaciones tanto de la estructura como de la dinámica familiar. El ingreso sistemático de la mujer a la fuerza laboral, el aumento de los divorcios y de la convivencia prematrimonial, y la emergente corresponsabilidad en la crianza y en las labores domésticas son sólo algunos de estos procesos, y afectan especialmente a las figuras del padre y de la madre. Si bien ambos han sentido fuertemente las modificaciones en los discursos que guían su rol parental, nos detendremos en el varón para comprender cómo vive los cambios en la paternidad.

Entre los varones chilenos es generalizada la creencia de que la paternidad es un mandato masculino y un elemento estructurante de la vida. Para ellos, ser padre consiste en dar cariño, protección y educación a los hijos, estableciendo límites, mostrándoles el orden imperante en el hogar e introduciéndolos a la esfera pública de la vida1Tal compromiso con los hijos es un factor positivo para el desarrollo2, pero la forma de adoptarlo está en renovación en el país, debido a los cambios que se mencionaron previamente.  

En el discurso de los padres actuales es usual el descontento frente a las antiguas formas de paternidadenfocadas principalmente en el rol proveedor y autoritario, con una importante distancia afectiva. En la actualidad, una respuesta más certera a la necesidad de los hijos es el ejercicio de una nueva paternidad, que ofrece un lugar para la anhelada cercanía afectiva4.

La buena paternidad se entendería entonces como la confluencia entre una buena relación con la pareja y la formación integral del hijoEstas nuevas exigencias impelen a todo padre que quiera asumir su rol según los cánones actuales. Ahora bien, este rol está en tensión, pues al estar en un tiempo de transición entre una y otra paternidad, los valores autoritarios de antaño a pesar de ser cuestionados— deben coexistir con los nuevos valores de una activa responsabilidad afectiva en la crianza. Esto lleva a que la paternidad construida hoy no implique aún una total corresponsabilidad con la madre en las funciones parentales, sino una mera colaboración5. Por otro lado, si bien los padres conocen el efecto positivo en los hijos que tiene su presencia, se ven dificultados en el tiempo que pasan con ellos por las exigencias laborales que implica el mandato de ser el principal proveedor del hogar.  

Estas otras exigencias producen dificultades en los padres que tienen el derecho a preguntarse ¿cómo aprendo a ser padre? Se dice que sólo se aprende siéndolo, pero también se logra viendo a otros cumplir el rolespecialmente apropio padrePero, como ya se mencionó, en el propio padre no se ve una respuesta clara a las exigencias actuales de paternidady pareciera transformarse en un ideal inalcanzable y con múltiples necesidades en construccióndonde no se valora lo que hay, sino que se critica todo lo que falta. Pero, ¿cuál es el criterio para determinar si falta algo? A fin de cuentas, ¿qué es lo esencial de la paternidad?, ¿qué es lo que permanece en medio de estos cambios? 

«El cuestionamiento de las formas pasadas de vivir la paternidad es una práctica repetida en las últimas tres generaciones, donde todos los hijos quieren diferenciarse de su padre operando de un modo nuevo, motivados por la lejanía afectiva que sintieron en su niñez. Sin embargo, si bien en su discurso está presente tal anhelo, reproducen las prácticas paternas que critican».

La respuesta se puede encontrar en una figura cuya paternidad se nos revela desde siempre: Dios padre. Como origen y fundamento de todo ser humano, en Ése revelatanto los modelos de paternidad como de maternidad que escapan a las cambiantes definiciones humanas ya que Dios no puede ser Dios sin ser padre, a diferencia del padre humano que puede ser hombre sin ser padre6. La paternidad divina se proyecta a la humana como su modelo, especialmente en su misericordia. El hombre, sabiéndose hijo amado por Dios, puede entonces ser padre para los hombres a imagen de la misericordia divina. Es decir, un sano vínculo filial con Dios puede renovar a un hombre en su paternidad para que pueda reconocer su propia incapacidad de cumplir con las exigencias posmodernas puestas sobre la paternidad, y pueda darse a sus hijos como Dios se nos da a nosotros: fiel como un padre y tierno como una madre.   

Si bien se habla de una nueva paternidad, ¿qué tan novedoso es el concepto si se considera que el acontecer de Dios como padre providente y cercano ha sido través de tantos siglos? No pareciera ser una novedad desde los ojos de la fe. La imagen del padre misericordioso en la parábola del hijo pródigo revela profundamente el criterio para una santa paternidad, a imagen de Dios padre.  

Epapa Francisco define a un buen padre como aquel que sabe esperar, perdonar y corregir sin humillaraquel que no se identifica a sí mismo en su hijo, sino más bien el que, mostrándole su singular modo de vivir, se alegra de que su hijo haya encontrado desde lo que él trató de transmitirle con su cuidado amoroso—, su propia y particular forma de disfrutar la vida7.

Notas

  1. Olavarría, J., “Ser padre en Santiago de Chile”, Paternidades en América Latina2000, pp. 129-173.
  2. Sarkadi, A. et al., “Fathers’ involvement and children’s developmental outcomes: a systematic review of longitudinal studies”, Acta paediatrica 97, 2008, pp. 153-158.
  3. Gallardo, G. et al., “Paternidad: representaciones sociales en jóvenes varones heterosexuales universitarios sin hijos”, Psykhe 15, 2006, pp. 105-116[/efn]. El cuestionamiento de las formas pasadas de vivir la paternidad es una práctica repetida en las últimas tres generaciones, donde cada hijo quiere diferenciarse de su padre operando de un modo nuevo, motivados por la lejanía afectiva que sintieron en su niñez. Sin embargo, si bien en su discurso está presente tal anhelo, reproducen las prácticas paternas que critican3Valdés, X. “El lugar que habita el padre en Chile contemporáneo: Estudio de las representaciones sobre la paternidad en distintos grupos sociales, Polis 82009, pp. 385-410.
  4. SERNAM-OPINA, Encuesta exploratoria sobre participación de los padres en la crianza de sus hijos e hijas, 2000.
  5. Galot, J., Nuestro Padre que es Amor: manual de teología sobre Dios PadreEspaña: Ágape, 2005.
  6. Papa Francisco, Audiencia GeneralVaticano: Libreria Editrice Vaticana, 4 de febrero 2015, disponible en https://w2.vatican.va/content/francesco/es/audie-nces/2015/documents/papa-francesco_20150204_udienza-generale.html.

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