Patricio Bernedo, académico Instituto de Historia UC y director Centro UC para el Diálogo y la Paz

Valentina Alarcón, coordinadora ejecutiva Centro UC para el Diálogo y la Paz.

 

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Una paz desarmada y desarmante

El camino propuesto es el de una «paz desarmada y desarmante», que desafía la idea instalada en la opinión pública de que la paz se asegura preparando la guerra.

Una paradoja es aquello que parece contradecir la lógica o el sentido común. Y cuando leemos el lema “La paz esté con todos ustedes: hacia una paz desarmada y desarmante”, propuesto por el papa León XIV, en un primer momento, puede parecernos contradictorio. Pero, cabe preguntarse: ¿contradictorio con qué? 

Este es el primer mensaje del Papa en el marco de las Jornadas Mundiales de la Paz, tradición iniciada en 1968 por Pablo VI, quien convocó a sus sucesores a dirigir cada 1 de enero un mensaje sobre la paz a creyentes y no creyentes. Fiel a esta herencia, León XIV nos ofrece una propuesta espiritual y ética para comprender el mundo actual y asumir un rol activo en la búsqueda de la paz. 

El camino propuesto es el de una “paz desarmada y desarmante”, que desafía la idea instalada en la opinión pública de que la paz se asegura preparando la guerra. En un contexto de renovada carrera armamentista, el Papa advierte que esta lógica ha llevado a que el gasto militar mundial alcance cifras récord, revelando una profunda contradicción entre seguridad y humanidad. 

El Pontífice observa además un cambio cultural que atraviesa tanto el escenario internacional como la vida cotidiana: narrativas que siembran desesperanza, debilitan la memoria histórica de las guerras y legitiman la violencia. Este fenómeno se expresa también cuando se instrumentaliza la fe para justificar nacionalismos excluyentes, o cuando las palabras y los pensamientos se convierten en armas. 

El Pontífice observa además un cambio cultural que atraviesa tanto el escenario internacional como la vida cotidiana: narrativas que siembran desesperanza, debilitan la memoria histórica de las guerras y legitiman la violencia.

Frente a lo que León XIV llama una “espiral destructiva” que erosiona el humanismo jurídico y filosófico, propone fundar la paz desde el “desarme del corazón”, que implica relevar la voluntad de dialogar, construir confianza y vencer el miedo. Con radicalidad evangélica, llama a construir puentes, a privilegiar la escucha y a amar incluso a los enemigos de la paz. 

Foto de Edgar Beltrán, The Pillar

La paz —afirma— comienza en el corazón de cada persona, se extiende a los hogares y alcanza a toda la sociedad. Implica un estilo de vida que rechaza toda forma de violencia y transforma el mal en bien. Por eso, más que una meta, la paz es una presencia y un camino. 

Siguiendo a San Juan XXIII en Pacem in terris, recuerda que el verdadero desarme es también una renovación de las conciencias, pues la paz no puede sostenerse en el equilibrio militar, sino en la confianza recíproca. 

En este espíritu, exhorta a los responsables políticos a promover relaciones internacionales basadas en la sinceridad, el respeto y el derecho internacional, y anima a las comunidades cristianas a convertirse en verdaderas “casas de paz”, donde la hostilidad sea desarmada mediante el diálogo, la justicia y el perdón. 

La paz de Jesús es desarmada. Y aunque parezca una paradoja en el mundo actual, el camino que nos muestra León XIV es cambiar la mirada, romper con la lógica del enfrentamiento y seguir fielmente el mensaje que Jesús le dio a los discípulos que querían defenderlo: “Envaina tu espada”. 

En este espíritu, exhorta a los responsables políticos a promover relaciones internacionales basadas en la sinceridad, el respeto y el derecho internacional, y anima a las comunidades cristianas a convertirse en verdaderas “casas de paz”, donde la hostilidad sea desarmada mediante el diálogo, la justicia y el perdón.

Para reflexionar: 

¿Cultivamos en nuestras relaciones cotidianas la confianza, la sinceridad y el respeto mutuo?
¿Cómo podemos ser creativos para que las comunidades cristianas se conviertan en “casas de paz”? 

 Queridos hermanos y hermanas, ¡abrámonos a la paz! Acojámosla y reconozcámosla, en vez de considerarla lejana e imposible. Antes de ser una meta, la paz es una presencia y un camino. Papa León XIV, Mensaje para la 59.ª Jornada Mundial de la Paz.

Foto de Unsplash por Aziz Acharki

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