En la actualidad, las personas con discapacidad cognitiva acceden a múltiples programas para reforzar sus habilidades, sin embargo, son escasas las actividades que promueven su vida espiritual y religiosa. Para la pedagoga y autora de varios programas educativos inclusivos, María Victoria Troncoso, es evidente que las personas bautizadas con síndrome de Down tienen el derecho y deber de crecer conociendo las verdades de la fe. Por eso es necesario que se sepan hijos amados de Dios. Las dos involucradas en este proyecto se empeñaron en preparar a profesionales, junto con material de apoyo, para facilitar la catequesis de niños y jóvenes con discapacidad cognitiva.