Revista

¡Compártelo!

Humanizar las políticas públicas desde la fe

Alejandra Marinovic Guijón, profesora del Instituto de Éticas Aplicadas | alejandra.marinovic@uc.cl

Cristián Hodge Cornejo, profesor del Instituto de Éticas Aplicadas y Facultad de Teología | cahodge@uc.cl

Rodrigo Mardones Zúñiga, profesor del Instituto de Ciencia Política | rodrigo.mardones@uc.cl 

La dimensión relacional del desarrollo integral, referida a los vínculos interpersonales y sociales, puede contribuir a generar políticas que incorporen elementos de la Doctrina Social de la Iglesia, para contribuir a la paz y al bienestar social. Dicha dimensión se identifica como un posible espacio de diálogo entre las ciencias sociales, la ética y el Magisterio frente al problema global del desarrollo. 

 

El desarrollo es el nuevo nombre de la paz, nos decía el papa Pablo VI en su encíclica Populorum progressio (76). Es un problema global acuciante y multidimensional marcado por la pobreza y la inequidad socioeconómica y política. En el estudio del desarrollo se han ido incorporando factores de tipo relacional y socioafectivos, logrando miradas holísticas e interdisciplinarias. Este proyecto1 es un intento de poner en diálogo la Doctrina Social de la Iglesia (DSI), las ciencias sociales y la dimensión ética del desarrollo. 

El estudio del desarrollo estuvo por mucho tiempo centrado exclusivamente en su dimensión económica a través de autores que combinaron en sus teorías también factores sociales y políticos. Por ejemplo, Max Weber (1904) y el factor cultural, Walt Rostow (1959) y la convergencia modernizadora global, a la que se oponía la dialéctica norte y sur de Cardozo y Faletto (1969) bajo una estructura capitalista global2. Más tarde, North (1990) propuso que las instituciones afectan los costos de transacción de un país, los que a su vez influyen en la competitividad relativa de las naciones3. Más recientemente, Acemoglu y Robinson (2012) ampliaron esta teoría, para subrayar que la adopción de determinadas instituciones depende de la política; si el subdesarrollo persiste, es porque hay actores que se benefician económica y políticamente de la mantención de tal esquema ineficiente. 

Foto de Patrick Henry / Unsplash

Las concepciones de desarrollo más recientes han enfatizado diversos adjetivos —desarrollo económico, humano, sostenible, integral—, pero no siempre son complementarias. Se ha pasado desde un concepto general asociado al bienestar concebido de manera utilitarista, medido por el volumen de la producción hacia el desarrollo humano sostenible4. La Declaración de las Naciones Unidas sobre el Derecho al Desarrollo en 1986 marcó un hito en su comprensión al encuadrarlo en los derechos de tercera generación. Posteriormente, la promoción del desarrollo fue recogida en los Objetivos de Desarrollo del Milenio y posteriormente en los Objetivos de Desarrollo Sostenible de la Agenda 2030. 

Los fundamentos de la dimensión relacional humana en el Magisterio de la Iglesia 

El desarrollo es un tránsito hacia un fin, de modo que la discusión se ubica tanto en el fin normativo como en los medios para lograrlo. La publicación de la encíclica Laudato si’, del Papa Francisco, marcó un auge de cercanía entre los conceptos de desarrollo que surgen desde las ciencias sociales y desde el Magisterio, volviendo a poner el foco en la dimensión global. 

En Populorum progressio, 1967, Pablo VI afirmó que el desarrollo es el paso de condiciones menos humanas a más humanas para cada persona y para todas las personas. Ocho años más tarde, él mismo escribió en Evangelii nuntiandi que “entre evangelización y promoción humana —desarrollo, liberación— existen lazos muy fuertes”. Específicamente respecto de la comprensión del desarrollo como desarrollo humano, el Papa agregó que entre evangelio y desarrollo hay “vínculos de orden antropológico, porque el hombre que hay que evangelizar no es un ser abstracto, sino un ser sujeto a los problemas sociales y económicos” (EN, 31). 

En el 20° aniversario del documento (1987), Juan Pablo II actualizó los aportes de su predecesor señalando las condiciones para un auténtico desarrollo. Este debería centrarse en el ser y hacer, y no solo en el tener. Junto con ello, advirtió sobre las estructuras de pecado que impiden el desarrollo humano a nivel nacional y global. Luego, en 2009, Benedicto XVI publicó la encíclica Caritas in veritate para volver a contribuir a la discusión sobre la idea del desarrollo ante los desafíos de la globalización. El papa Francisco, por su parte, reforzó lo declarado en Laudato si’ con su exhortación Laudate Deum, que clama por cambios a nivel global para enfrentar la crisis climática. Se podría pensar que Laudato si’ y sus reverberaciones han generado una oportunidad para que la DSI participe como uno entre varios referentes en la discusión democrática sobre desarrollo, aportando en dichos aspectos normativos, especialmente con sus cuatro principios —dignidad de la persona humana, bien común, subsidiariedad y solidaridad— y concibiendo también al desarrollo como un problema global. 

Otro aspecto de la concepción humana, contenida en Laudato si’, que la DSI ha reforzado es la centralidad de la dimensión relacional para el desarrollo, entendido como el tránsito intencional y constante hacia el bien común y la plenitud humana. Las preguntas a cuáles son las soluciones para un desarrollo así concebido, cómo se realizan y qué esquemas de gobernanza se requieren para que tales soluciones sean impulsadas en democracia, son materias que deben ser indagadas.  

Para la teología, la comprensión de la persona humana como relacional ha sido una herencia del patrimonio del cristianismo, en su maduración, sobre cómo acercarse al misterio de Dios y también del ser humano. Algo que argumentó Benedicto XVI filosófica y teológicamente en Caritas in veritate. A su vez, Francisco insistió en esta dimensión, basándose en los relatos bíblicos de la Creación, donde destacan las tres relaciones fundamentales del ser humano: con Dios, con sus semejantes y con toda la Creación. Junto con ello, en Laudato si’ reconoció que estas relaciones han sufrido una ruptura debido al pecado, pero pueden ser sanadas con la gracia divina. Además, Francisco va al origen de la relacionalidad en el misterio de la Santísima Trinidad, afirmando que si los seres humanos, y de algún modo las demás creaturas, han sido creados bajo el modelo de las Personas Divinas, entonces las personas humanas tenemos la relacionalidad como un designio (240). 

La DSI plantea que, al evaluar políticas de desarrollo integral, se considere la dimensión relacional en tres ámbitos: la relación con Dios —a través de la libertad religiosa y el vínculo entre religión y desarrollo—; la relación con los demás, reflejada en la vida comunitaria, la cohesión y el capital social; y la relación con la naturaleza, evaluada mediante criterios de sustentabilidad y cuidado de la casa común. Diálogo interdisciplinario entre académicos, con policymakers y con estudiantes 

Diversos encuentros académicos durante el proyecto enriquecieron la labor de los investigadores responsables de este proyecto. La exposición del P. Rodrigo Polanco —Teología UC— “La relacionalidad y la Trinidad en la teología de Von Balthasar” permitió vislumbrar los fundamentos de la dimensión relacional del desarrollo desde la teología. Por su parte, el historiador Osvaldo Barreneche —Universidad Nacional de La Plata, Argentina— ofreció la ponencia “Sostenibilidad relacional y fraternidad en perspectiva etnohistórica. Comprensiones del mundo natural y ecología política de las culturas originarias de América”, y expresó: “El diálogo interdisciplinar entre pasado y presente resulta imprescindible para profundizar en la dimensión relacional del desarrollo humano integral. Nuevas miradas sobre nuestro presente, que incluyan y actualicen el legado ancestral de los pueblos originarios de América, y que nos permitan afrontar problemas acuciantes de la actualidad como la crisis ecológica, nos dan una de las claves de lectura para este camino”. Finalmente, Séverine Deneulin, directora de Desarrollo Internacional del Instituto de Investigación Laudato si’, Universidad de Oxford, presentó Integral Human Development and Relationality: Inequality, Care for the Earth and Mining, donde manifestó la importancia del involucramiento de la ciudadanía y la sociedad civil como condición esencial de sinergia hacia la ecología integral, y destacó cómo la Iglesia Católica puede contribuir a partir de su presencia global y autoridad moral.  

El proyecto también incluyó intercambios con policymakers, en especial en el encuentro internacional “Fraternidad y desarrollo integral”, organizado en conjunto con la Red Universitaria de Estudios sobre la Fraternidad (RUEF) y el Instituto Milenio VioDemos. Juan Esteban Belderrain, Program Manager de la Fundación Internacional Porticus, comentó: “La integración de teoría y práctica es hoy imprescindible: la primera sin la segunda se paraliza, y la segunda sin la primera pierde horizontes”. 

Este proyecto consideró como fundamental la participación de estudiantes. Dos de ellos se integraron como ayudantes5. Uno reportó en su informe final: “Este proyecto me ayuda a entender cómo los objetivos que buscan las principales organizaciones en desarrollo humano están relacionados fuertemente con los mensajes que se obtienen de la DSI”.  

En el taller para estudiantes “Investigación multi-inter- y transdisciplinaria y herramientas IA para abordarla”, los estudiantes valoraron poder vislumbrar investigaciones más complejas para analizar los problemas actuales de la sociedad y la posibilidad de integrar herramientas de investigación de última generación; asimismo, a través del diálogo con el equipo investigador del proyecto, pudieron acercarse al diálogo fe-razón. Una de las participantes, estudiante de Ingeniería Comercial UC, manifestó: “Este seminario me pareció una muy buena instancia para compartir y contrastar ideas con personas de distintos intereses y áreas de estudio. Pudimos abordar temas sobre interdisciplina que seguro estarán muy presentes en discusiones académicas y conocimos herramientas muy interesantes para la investigación”. 

El proyecto contó, además, con un ayudante de investigación durante todo su desarrollo: Raúl Villalobos, estudiante del Magíster en Economía Aplicada UC, quien compartió: “El proyecto de investigación, junto con las diversas actividades desarrolladas, representó un valioso aporte tanto para el fortalecimiento del conocimiento como para el ejercicio interdisciplinario. Este espacio permitió avanzar en la comprensión y discusión del desarrollo humano integral, así como en la valoración de las distintas perspectivas que se tienen en torno al concepto de desarrollo (…), me permitió tomar distancia de ciertas nociones habituales de mi área de formación (economía), lo que abrió la posibilidad de desplegarme con mayor pluralidad hacia otros ámbitos académicos y enriquecer mi propia mirada”. 

 

Para continuar esta investigación y el diálogo entre fe, razón, ciencia y cultura 

El trabajo avanzado en este proyecto nos ha llevado a identificar tres niveles fundamentales de posible diálogo entre la DSI y la generación e implementación de políticas públicas en democracia: un nivel micro, en el cual, dadas las instituciones democráticas, se diseñan e implementan políticas públicas; un nivel meso, en el cual se discuten y forman dichas instituciones, dados los marcos de pensamiento y cultura; y un nivel macro, donde se ubican los marcos de pensamiento y cultura. En este último nivel hemos identificado varios hitos de estudio, que incluyen el paradigma tecnocrático, el individualismo metodológico y la sociología relacional. Valoramos profundamente el apoyo recibido para impulsar este proyecto y esperamos que sus frutos ayuden a construir la paz y el bien común. 

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Artículos relacionados

Contáctanos

Déjanos tus datos y luego nos pondremos en contacto contigo para resolver tus dudas.

Publica aquí

Te invitamos a ser un generador de contenido de nuestra revista. Si tienes un tema en que dialoguen la fe y la razón-cultura, ¡déjanos tus datos y nos pondremos en contacto!

Suscríbete

Si quieres recibir un mail periódico con los contenidos y novedades de la Revista déjanos tus datos.