Claudio Rolle, director del Instituto de Historia| crolle@uc.cl
Adolfo Flores Sayler (1941-2026)
Recordar a Adolfo Flores es un desafío que tiene la belleza de poner de relieve y evidenciar el amor por la vida y el desarrollo de la cultura musical que distinguió su existencia al tiempo que da la oportunidad de reconocer el espíritu solidario y justo que, me parece, distinguieron su carácter y forma de ser.
Adolfo fue un muy destacado contrabajista y, como tal, tuvo una importante participación en diversas agrupaciones que comprenden desde la orquesta de Cámara de la Universidad Católica en los años 60 y 70 hasta formaciones de cámara, como la agrupación Hindemith 76 o grupos de jazz. De pie junto a su instrumento, pudo mostrar y, sobre todo, compartir su talento como intérprete y espíritu de cuerpo, su sentido de equipo y su vocación de servicio.
Adolfo Flores representó con el contrabajo esta función propia de “su” instrumento no solo en la orquesta sino en su vida, ese sonido profundo y esa línea que contribuye a sostener la música que construye el conjunto de los instrumentos. Lo hizo como intérprete y como profesor del Instituto de Música de la UC (IMUC), espacio en el cual se desarrolló la amistad con Fernando Rosas. En ese tiempo sirvió a la universidad desde el cargo de secretario del IMUC, y junto al maestro sirvieron a la cultura nacional y a la música con el exigente trabajo de desarrollo de la Orquesta de Cámara, que luego llevó su sonido extraordinario a diversos países de America y Europa, señalando un hito en la memoria musical de Chile.
En los años de intervención de la UC, Adolfo Flores fue cesado en sus funciones y, solidariamente con él y otros profesores que habían sufrido la misma experiencia, Fernando Rosas dimitió. Así, de una gran pérdida surgió algo nuevo y vivificador: la gran aventura de Rosas y Flores.
Renunciando a oportunidades de desarrollo profesional fuera de Chile, tomaron conciencia de que su tarea y servicio a la música y la cultura se debía desarrollar en el país, abriendo espacios de libertad de expresión y creación, atendiendo a la necesidad de promover una cultura amplia, libre y pluralista.
Así nació la Agrupación Beethoven que, con el apoyo del Cardenal Raúl Silva Henríquez, abrió un espacio para la difusión de la música, a través de la organización de conciertos y otras actividades de promoción de la cultura musical que luego asumiría la Fundación Beethoven. Allí estaba Adolfo Flores con su gran capacidad de gestión, con su talento para medir y proyectar con audacia y mesura, para saber reconocer oportunidades y las formas de abordarlas.
Entonces vino el momento del gran salto, el desafío de crear una radio que, por su naturaleza, podía cambiar la vida de los santiaguinos, dándoles una extraordinaria oferta de música y promoviendo la belleza de la creación. Adolfo asumió la tarea de servicio en esta dimensión comunicacional con total entrega, con imaginación y creatividad, persistencia y resiliencia y la mantuvo no solo hasta cuando Radio Beethoven 96.5 FM dejó de transmitir al terminar noviembre de 2019, sino también cuando en el retoñar de la emisora ha echado raíces en la 97.7 FM.
Su lealtad, rectitud, espíritu de trabajo, su vocación de servicio y generosidad, distinguieron a Adolfo Flores y todo se canalizó a través de este desafío que llegó en sus últimos años, donde dio cuenta de su capacidad de responder a los requerimientos de la sociedad en la que vivió. Adolfo amó la música y la sirvió, amó la vida y la embelleció con sus diversas formas de servir y crear, y por ello celebramos su memoria.



