¡Compártelo!

San Francisco y los animales

Es el planteamiento de una ‘fraternidad creatural’, renovador dentro del catolicismo, el que resulta tan destacable en la espiritualidad de San Francisco de Asís.

Este año se cumplen ocho siglos de la muerte de San Francisco de Asís (1181-1226), un personaje que sigue impactando al mundo cristiano y secular. El 4 de octubre se celebra su fiesta y, en su honor, el Día Internacional de los Animales, que busca visibilizar el trabajo sobre derechos de los animales no humanos —en adelante, animales— y su bienestar. Parte de la gran devoción y admiración por él radica en que se le identifica con una vida simple y de profunda preocupación por el prójimo. Al mismo tiempo, se resalta la alegría en su relación con Dios y su creación, en particular con los animales. Para el mundo no religioso es una figura carismática, conectando con temas de urgencia actual, como las crisis medioambientales y las complejas relaciones entre humanos y diversos organismos.

El santo nació en 1181 en Asís, en el Ducado de Spoleto (parte del Sacro Imperio Romano Germánico) en la actual Italia. Su padre era un próspero mercader de sedas de la región y su madre era una francesa de origen noble. Fue bautizado como Giovanni di Pietro di Bernardone, y fue su padre el que lo llamaba ‘Francesco’, nombre que toma posteriormente de manera oficial al optar por una vida espiritual y de pobreza, renunciando a su situación acomodada y a su familia de origen. Después de varios años de peregrinajes y experiencias con los más pobres y enfermos, así como otras de carácter místico, reúne a su alrededor a un grupo de seguidores. Posteriormente, logró que el Papa Inocencio III aprobara la fundación de la Orden Franciscana el 16 de abril de 1210. También viajó a España e intentó llegar a Jerusalén durante la quinta cruzada, arribando a Egipto en 1219, donde al parecer tuvo algún intercambio con el sultán al-Kamil. Murió el 3 de octubre de 1226 en Asís, siendo canonizado por el Papa Gregorio IX el 16 de julio de 1228.

Desde su muerte se ha divulgado mucho acerca de su figura, destacándose entre las fuentes tempranas Tomás de Celano y su obra La vida de San Francisco escrita entre 1228 y 1229; Julián de Speyer con su propia obra homónima, escrita entre 1232 y 1235 y al poeta Henri d’Avranches y su escrito Legenda versificata, escrita entre 1232 y 1239. A estas se suman sus propios escritos, como el Cántico de las Criaturas o Cántico del Hermano Sol (1225) y El Saludo a las Virtudes (s.f.). Susan Crane (2021) en su artículo Francis of Assisi on Protecting, Obeying, and Worshiping with Animals, destaca que aspectos de su comprensión sobre los animales fueron posteriormente suprimidos y/o reformulados para calzar mejor con visiones religiosas más canónicas. La autora trata de demostrar en su trabajo que San Francisco habría propuesto una fe revisionista en cuanto a la relación con otros seres y el entorno, producto de un origen común como creaciones de Dios. Esta visión constituiría -al menos en el mundo occidental- una aproximación precursora de planteamientos actuales posthumanistas y ecocéntricos, preocupados de la cohabitación en comunidades multiespecies. En relación a esto, otros autores como Sorrell, plantean la importancia de evitar lecturas anacrónicas de la vida y obra de San Francisco, forzándola dentro de parámetros sociohistóricos actuales1. San Francisco retiene varios elementos del pensamiento medieval y se basa fielmente en la matriz cristiana (i.e. fuentes escritas, tradición eremítica ascética), caracterizándose como un “innovador y reformador”, y no como un “revolucionario y un herético” (p.6).

Pese a ser un hombre de su tiempo, su figura fue sin embargo controversial; San Francisco rompió con la tradición medieval religiosa de considerar a los animales en un plano eminentemente simbólico, si bien en ocasiones los interpreta en ese sentido. Mas aún, según Montero (1982), San Francisco va también contra visiones de la época y más antiguas, de “oposición entre Dios y la creación”2. Su espiritualidad está vinculada a los sentidos y en contacto directo con otras criaturas, considerándolas parte de una comunidad espiritual más que humana. De hecho, es San Francisco quien montó por primera vez, en 1220 en Greccio, un ‘Pesebre vivo’ (con animales y humanos reales), tradición que perdura en muchos lugares. Tomás de Celano (1185-1265) compartió la explicación de San Francisco sobre su iniciativa: “Deseo promulgar la memoria de aquel niño que nació en Belén: ver todo lo que sea posible con mis propios ojos corporales: la incomodidad de sus necesidades infantiles, cómo yacía en un pesebre y cómo, con un buey y un asno a su lado, descansó sobre el heno”.

Su espiritualidad está vinculada a los sentidos y en contacto directo con otras criaturas, considerándolas parte de una comunidad espiritual más que humana. De hecho, es San Francisco quien montó por primera vez, en 1220 en Greccio, un ‘Pesebre vivo’ (con animales y humanos reales), tradición que perdura en muchos lugares.

Crane también apunta a postulados que generan mayor disenso en relación a su interpretación, destacando que en El saludo a las virtudes San Francisco expresa que el ser humano que logra vehiculizar la ‘obediencia sagrada’ no sólo se rinde ante otros seres humanos, sino que también debe hacerlo ante las bestias y animales silvestres3. Esto es contrario al posterior modelo más establecido en las hagiografías, en que son los animales  los que obedecen espontáneamente y sin mayores dificultades a santas y santos. El término clave acá es el de ‘obediencia sagrada’, y según especialistas como el académico Franciscano Michael Cusato4, apuntaría a la “renuncia del poder” (2009, en Crane, 2021, p.382). El autor lo conecta con el entorno humano, pese a que en su libro Francis of Assisi. His Life, Vision and Companions (2023) también destaca la relación especial del santo con los animales. Crane (2021), por su parte, enfatiza que la fuente original es explícita al considerar a los animales como agentes esenciales en dicha relación.

Cabe preguntarse, entonces, ¿de qué manera experimenta actualmente la persona cristiana esa conexión con la creación divina? ¿Cómo entiende esa común-unión espiritual con otras criaturas? Es el planteamiento de una ‘fraternidad creatural’, renovador dentro del catolicismo, el que resulta tan destacable en la espiritualidad de San Francisco de Asís. Esta visión brinda un contrapunto valioso en las actuales crisis ecológicas, fuertemente influidas por un foco en la humanidad como dominadora de la creación, que expresa un olvido de aquellos lazos fundamentales.

“(…) cada vez que él (San Francisco) miraba el sol, la luna o los más pequeños animales, su reacción era cantar, incorporando en su alabanza a las demás criaturas. Él entraba en comunicación con todo lo creado, y hasta predicaba a las flores “invitándolas a alabar al Señor, como si gozaran del don de la razón”. Su reacción era mucho más que una valoración intelectual o un cálculo económico, porque para él cualquier criatura era una hermana, unida a él con lazos de cariño”. (Carta Encíclica de S.S Francisco Laudato si’. Sobre el cuidado de la casa común, Ediciones Universidad Católica de Chile, 2015, pp.10-11).

San Francisco de Asís (Museo del Prado)

Notas

  1. Sorrell, Roger (2009). St. Francis of Assisi and Nature: Tradition and Innovation in Western Christian Attitudes Toward the Environment. New York: Oxford University Press
  2. Montero, Ildelfonso (1982) San Francisco de Asís y símbolos animales. Boletín de la Real Academia de Córdoba de Ciencias, Bellas Letras y Nobles Artes, Vol. 52, Nº. 103, págs. 151-166. (p. 152)
  3. Crane, Susan (2021) Francis of Assisi on Protecting, Obeying, and Worshiping with Animals, Exemplaria, 33:4, 369-388, DOI: 10.1080/10412573.2021.1997023
  4. Cusato, Michael (2023) Francis of Assisi. His Life, Vision and Companions. London: Reaktion Books.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Artículos relacionados

Contáctanos

Déjanos tus datos y luego nos pondremos en contacto contigo para resolver tus dudas.

Publica aquí

Te invitamos a ser un generador de contenido de nuestra revista. Si tienes un tema en que dialoguen la fe y la razón-cultura, ¡déjanos tus datos y nos pondremos en contacto!

Suscríbete

Si quieres recibir un mail periódico con los contenidos y novedades de la Revista déjanos tus datos.